lunes, 4 de octubre de 2010

El Remate

EL REMATE





Un remate es, en sentido estricto, un lanzamiento o envío hacia la portería o arco contrario con el objetivo de anotar un gol. Las superficies más utilizadas para ejecutarlo son los pies y la cabeza, según lo amerite el ángulo o la distancia con respecto al arco y la situación de juego.



A la hora de su ejecución, se deben tener en cuenta los siguientes factores:

--la posición del portero

--el número de adversarios que se tienen delante o alrededor del ángulo de remate

--la distancia con respecto al arco contrario

--el ángulo de remate




Antes de su ejecución, el jugador debe reconocer cuál es la situación de la zona defensiva adversaria. 


Las más favorables son las siguientes situaciones:

--Cuando a consecuencia de una pared ofensiva la defensa adversaria se encuentre desbordada: en este caso puntual el jugador no dudará en ejecutar el remate.
--En las entradas por las puntas, cuando se realizan pases hacia el centro del área: los atacantes deberán aprovechar para ejecutar el remate al arco.





--Cuando un defensor está, dada su cercanía, con posibilidades de quitarle el balón al atacante y este último está en zona de definición y no tiene alternativa de pase alguno.
--Cuando se elude a un adversario en la zona de definición se debe aprovechar el momento inmediatamente posterior para realizar el remate.
--Cuando el campo está mojado los balones al arco contrario suelen poner en aprietos a los arqueros, sobretodo al ras del suelo.
--Cuando el arquero avanza o retrocede y reduce su capacidad de estar bien ubicado con relación al poseedor del balón en ataque.



--Al enfrentarse al portero es necesario ejecutar el remate antes de que este reduzca el ángulo de remate.
--Cuando la visibilidad para el arquero sea reducida a causa de los jugadores hay que intentar el remate como primera opción.



--Cuando los defensores y el arquero deducen que la intención del atacante será ejecutar un pase o un centro, ese es el momento idóneo para ejecutar un remate sorpresivo.



Es mejor decidirse por otra opción que no sea rematar en las siguientes circunstancias del juego:

--Cuando un compañero se encuentre en mejor situación con respecto al arco contrario.
--Cuando se carece de un buen ángulo de remate.
--Cuando el balón viene en malas condiciones de poder controlarlo y ejecutar un buen remate.
--Cuando la distancia de remate no es la adecuada.

martes, 7 de septiembre de 2010

El Control, El dribling


Algunos aspectos del pase a tomar en cuenta sobre El Pase:

--El poseedor del balón debe adaptarse a los compañeros: si estos no reaccionan habrá que darles una acción verbal.
--Los pases deben ser variados, ya que de este modo se hacen más imprevisibles y difíciles de interceptar.
--El pase cercano, en corto, es la forma más simple de dominar el juego.
--El pase largo es la forma más eficaz para realizar el contraataque, siempre que el jugador de destino no se quede aislado frente al adversario.
--Los pases hacia atrás sirven para conservar el balón; en zona ofensiva, dan ventaja a los atacantes cuando tratan de finalizar una jugada con eficacia.
--Si el poseedor del balón tiene espacio, es conveniente que envíe el pase por delante de su compañero, ajustándolo a su carrera.
--Los pases por detrás de la defensa contraria en acciones ofensivas son notablemente ventajosos, por lo que hay que practicarlos al máximo.
--Los pases en dirección contraria a la que lleva el poseedor del balón permiten sorprender al contrario.
--Los centros que provienen de las bandas, potentes y con efecto, son siempre peligrosos para el contrario y ventajosos en la acción ofensiva.
--Hay que evitar la conducción cuando se puede realizar el pase.

El balón, mediante el empleo del pase, es más rápido que ningún jugador. Así, es más eficaz que la conducción. Además, evita la fatiga, produce más claridad en el juego y reduce las posibilidades de lesión.

Distancias y superficies utilizadas:

Corta: de 0 a 15 metros, se utiliza preferentemente el interior o parte interna del pie.
Media: de 15 a 30 metros, la superficie propia para el golpeo en esta distancia es el empeine interior y exterior.
Larga: Es cuando el balón va más allá de los 30 metros de distancia; la superficie que debe utilizarse para golpear es el empeine total.

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El control o recepción

Es la acción técnica mediante la cual un jugador se hace poseedor del balón, dominándolo y dejándolo en una buena posición y en condiciones de ser jugado de inmediato. Debe practicarse a diario en los entrenamientos, ya que los equipos cuyos jugadores lo dominan serán más seguros, veloces y ofensivos en las acciones de juego.
Hace unos años las acciones se daban de la siguiente manera: el jugador paraba el balón, luego miraba la situación de juego y finalmente la pasaba o jugaba individualmente.



Actualmente, debido a la gran velocidad de las acciones de un partido y a la oposición que se desarrolla en el fútbol moderno, la forma de actuar ha de ser diferente: primero se mira, luego se controla el balón y, en un tercer momento, se decide pasar o finalizar la acción individual.



Las cualidades necesarias para un buen control son: tener buen equilibrio, coordinación de movimientos, estar atento y tener visión sobre el balón, además de gran flexibilidad muscular y articular. El control se puede realizar con diferentes superficies: pie: planta, interior, empeine, exterior, talón y punta. Con el cuerpo: espinilla o canilla, muslo, abdomen, pecho y cabeza.




Aspectos básicos para un buen control:

--Atacar el balón en lugar de esperarlo.
--Relajar totalmente la superficie de contacto con la que se realice el control.
--Ejecutar el gesto técnico con seguridad en la superficie de contacto que intervenga.
--Orientar la posición respecto al adversario antes de recibir el balón, decidiendo de antemano la acción que luego se va a realizar (CONTROL ORIENTADO).

Controles clásicos
Se realizan sin tener en cuenta el sentido de la orientación de juego. Obligan a realizar posteriormente otra maniobra para enlazar con la acción subsiguiente, lo cual hace que el juego resulte al final más lento, a diferencia del control orientado.

Existen diversos tipos:

Amortiguamiento o amortiguación:

Consiste en restar velocidad al balón mediante el retroceso de la superficie de contacto, esta acción puede realizarse ante balones de cualquier procedencia, sean altos o rasos, así como con todas las superficies que permite el reglamento, ya que de este modo se resta velocidad al balón y se consigue el control del mismo.



Semiparada:

Con este control del balón no se inmoviliza totalmente, y se realiza con cualquier superficie de contacto del pie y ante balones rasos y rebotes; se trata de un gesto que ya imprime cierta velocidad al juego. Ejemplo: con parte interna para seguir en carrera.


Parada:

Es el control que inmoviliza totalmente un balón al ras o alto, sirviéndose de la planta del pie generalmente; se realiza poco por la lentitud que imprime al juego.




Controles orientados:

El objetivo de este tipo de controles es adueñarse del balón confundiendo al adversario; así, el jugador que lo realiza puede orientar el juego donde y como crea más conveniente. Deben hacerse mediante un solo contacto. Dado que imprimen gran velocidad al juego, resultan muy beneficiosos para el conjunto. Teniendo en cuenta que exigen una gran precisión, deben entrenarse intensamente dada su dificultad.





Entrenamiento de los controles:

Deberá entrenarse en movimiento y se evitará todo trabajo estático. El dominio de esta acción ha de permitir que el jugador se adueñe del balón en cualquier circunstancia.
Ha de entrenarse en encadenamientos técnicos (SECUENCIA TÉCNICA) (control y regate, control y finta, control y remate, control y pase).
Entrenamiento: individual, cada jugador con un balón. En parejas.




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El regate o dribling

Consiste en desbordar al adversario sin perder el balón. Existen varios tipos de dribling:
Simple: consiste en desbordar el adversario rápidamente y sin realizar ninguna acción previa.
Compuesto: requiere de destreza, imaginación y es necesario imprimir un cambio de ritmo.



El regate o dribling se utiliza cuando el poseedor del balón está aislado, o también para conseguir un ángulo de remate al arco en el área contraria o para aclarar el juego en una acción posterior.

No se debe utilizar cuando el pase es posible, en la propia área de meta o cuando se tiene un ángulo de remate en el área rival o cerca de la misma.

Aunque el regate y dribling son acciones muy personales y en gran medida originales, en el entrenamiento deben combinarse los cambios de dirección, la velocidad y las fintas. Esto debe trabajarse y tenerse en cuenta en los ejercicios a realizar.








Fintas del cuerpo con salida hacia lado contrario:
El requisito previo para hacer un dribling es dominar el balón, algo que parece fácil pero no lo es tanto, sobretodo cuando se trata de mantener el equilibrio al enfrentarse a un adversario y, al mismo tiempo, colocar el balón a una cierta distancia, por lo que el entrenador deberá poner especial interés a la hora de preparar los ejercicios para que los jugadores aprendan a dominar estas técnicas con soltura y naturalidad.
El jugador debe utilizar el engaño. Por ejemplo, puede simular que rebasa al contrario por un lado, y así, cuando este se incline hacia él, le sobrepasará por el otro.
La mejor manera será dejar caer el hombro de un lado haciendo una finta y, siempre que sea posible, regatear o salir por el otro lado con el exterior del pie.





lunes, 30 de agosto de 2010

Felipe Melo



Felipe Melo contra la ciencia


En la segunda mitad del siglo XIX desarrolló la mayor parte de su carrera un científico de la región del Véneto, bastante alocado, con larguísima perilla y unas gafas de cristales ovalados que debieron ser bastante revolucionarias en su época. Su nombre era Cesare Lombroso y, entre sus estrafalarias teorías -que expone en libros como 'La mujer delincuente, la prostituta y la mujer normal'- hay una particularmente llamativa: aquella que asegura que los delincuentes comparten una serie de rasgos fisonómicos, los cuales permiten identificar a seres violentos y amigos de lo ajeno. Con el paso del tiempo, estas ideas fueron cayendo en desuso.


Pero si el devenir de la ciencia hubiera estado del lado de Lombroso, hay un personaje que siempre estaría bajo sospecha: el brasileño Felipe Melo. La primera vez en la que reparé en su presencia me llamaron la atención sus rasgos, sus labios asimétricos, esa dentadura irregular, las cejas pobladas, esa mirada hosca, lo que me condujo a pensar inmediatamente, y no sé muy bien por qué, en las fotografías de las antiguas fichas policiales estadounidenses, un género que, con cierto fetichismo, anda algo de moda.



El juego de Felipe Melo es como el tapón de una bañera y quizás sea quien mejor encarna la personalidad que Dunga ha querido imponer a sus hombres. Es un jugador sin excesivo lustre que ha deambulado por diversos equipos (Mallorca, Racing y Almería entre ellos) hasta que su destino le llevó a convertirse en el mediocentro de la Juventus, un cargo que parece auténticamente hecho a su medida. Un dato bastante significativo de su carrera es que no ha levantado un trofeo de clubes desde que lo hiciera en el año 2003 en las filas del Cruzeiro.




Es un indiscutible en la actual 'seleçao' y conforma, junto a Gilberto Silva, uno de los centros del campo más feroces del torneo. Como es su costumbre, en el partido de hoy contra Portugal Felipe Melo ha salido a ahogar el juego luso y, daños colaterales de un tipo obcecado con su trabajo, a morder tobillos rivales. Sin embargo, esa misión se le ha subido bastante a la cabeza al cruzarse Pepe en su camino, y ambos han ofrecido un espectáculo mixto con lo mejor de la lucha grecorromana y de las artes marciales (como se ve en la imagen superior), un juego duro que se ha saldado con una cartulina amarilla para cada contendiente.



Una vez me contaron que quienes crían gallos de pelea han de mantener separados a los animales durante todo su desarrollo, hasta el punto de que ni siquiera pueden establecer contacto visual entre ellos. Tal vez le contaron esta misma historia a Dunga porque, como activado por un resorte después de que Felipe Melo viera su tarjeta amarilla, ha decidido retirar del campo a su centrocampista y así protegerle de la expulsión que se mascaba en Durban y, de paso, reservarle para un posible cruce complejo en los octavos. 
Después del partido, la delegación carioca ha asegurado que en la violenta acción el juventino se torció el tobillo y que esa es la única razón del cambio. Pero, en todo caso, la imagen de la sustitución queda como una buena metáfora del partido y del juego de Brasil, un mediocampismo aguerrido, duro y tan lejano del famoso 'jogo bonito'. Sea como sea, lo que empiezo a pensar es que quizás Cesare Lombroso no andaba tan desencaminado.



REPORTAJE A GARRINCHA


"Yo vivo la vida, la vida no me vive a mí"


Por ÁLVARO CEPEDA SAMUDIO





ACS: He notado que los periódicos colombianos, al mencionar su nombre, sólo hablan de su espectacular romance con la cantante Elsa Soares. ¿Es que a usted ya no le interesa el fútbol?

El rostro abotagado de Manuel Dos Santos, taciturno, sin expresión, como la de un boxeador que ha perdido muchos combates, se ilumina de pronto en una sonrisa abierta, y los ojos hasta ahora pequeños, y también sin expresión, por primera vez comienzan a aparecer inteligentes, vivos, iluminados como la sonrisa. El hombre bueno y descomplicado que es realmente esta leyenda del fútbol mundial que se llama "Garrincha", aparece como del cubilete de un prestidigitador al conjuro de un nombre: Elsa Soares.

Garrincha: "Yo no leo nunca las páginas deportivas de los periódicos, ni oigo lo que dicen por la radio: me volvería loco. Un día soy un genio del fútbol. Al otro día, mi vida privada está en todos los titulares y ya no soy un genio del fútbol porque casi nunca, al hablar de mí se habla del fútbol, sino de lo que hago fuera de la cancha y lo que hago fuera, la novela que es mi vida, hace que se olviden del fútbol que yo juego. Entonces no se puede distinguir.

"Por eso no leo nunca lo que dicen de mí: si hablan bien, son mis amigos; si hablan mal también son mis amigos. ¿Para qué molestarme? Yo soy un hombre feliz".

Esa felicidad le brota a Manuel Dos Santos por todas partes: no la esconde, muy por el contrario: la exhibe y la celebra con alegría del muchacho muy pobre, como lo fue él en Pau Grande, que por primera vez tiene un juguete. Cuatro o cinco cables salen de Barranquilla hacia Río de Janeiro todos los días, y otros tantos llegan. Además de feliz, Manuel Dos Santos es también un hombre enamorado.

ACS: ¿Todo esto de discutir su vida privada en las primeras páginas de los periódicos y a los cuatro vientos en la radio y en la televisión, no lo mortifica?

Garrincha: "A mí no. Yo vivo la vida, la vida no me vive a mí".


En el principio fue el fútbol

El pueblo es pequeño y en las colinas se amontonan las casas pobres, casi favelas, donde las gentes más pobres del pueblo dejan pasar el hambre viendo pasar los ríos, "montones de ríos", dice "Garrincha", que atraviesan el pueblo por todos lados. El pueblo es Pau Grande, a unos 200 kilómetros de Río. En este pueblo, y en una de las casas más pobres, nació Manuel Dos Santos "Garrincha", el 18 de octubre de 1935.

Manuel Dos Santos no se acuerda cómo comenzó a jugar al fútbol en Pau Grande. Tampoco se acuerda cuándo comenzó a trabajar, aprendiendo a coser mangas a las camisas que se producían en la fábrica de confecciones que aún funciona en el pueblo. "Debió ser muy pequeño", dice. Pero sí se acuerda del horario de la fábrica, porque todavía siente el cansancio de la jornada: de seis de la mañana a cuatro de la tarde, cosiendo mangas; de las cuatro hasta que oscurecía, jugando al fútbol; y de las siete de la noche a las nueve, estudiando en la escuela de la fábrica donde también trabajaba su padre, que era celador, y con quien se cruzaba todas las noches cuando el pequeño Manuel iniciaba el regreso, muerto de cansancio, a su casa pobre de la colina.



"Tanta pobreza y tanto trabajo no me dejaron campo para ser vanidoso ahora cuando, gracias al fútbol, lo tengo todo". Y es cierto: porque este hombre, de cuerpo pequeño y regordete —altura, 1:69; peso, 72 kilos— que en 13 años con el equipo Botafogo marcó 353 goles y ha asombrado con su endiablado juego todo rapidez, malicia y picardía, al público de tres campeonatos mundiales, es, antes que todo, un hombre sencillo, amable; a quien no afectan ni el elogio delirante ni la diatriba más implacable porque: "los jugadores profesionales no somos más que payasos: salimos al campo a divertir a un público que paga por vernos ganar o vernos perder: al igual que los payasos en el circo, nos aplauden si lo hacemos bien y nos insultan si lo hacemos mal, pero de ambas maneras los estamos divirtiendo.

Y si nos dejamos llevar por los insultos o los aplausos no podríamos hacer bien nuestro papel".


1953. Botafogo

"Siete años —esto es lo que él recuerda— jugó Manuel Dos Santos en Pau Grande, en el 'Sport Club América', formado por los empleados de la fábrica cuyas camisas daban el nombre al equipo del pueblo. 'Garrincha', era un problema técnico en el Sport Club América; su puesto, el que le habían asignado los jugadores mayores y más altos que él, era el de mediocampista, pero su velocidad innata lo mantenía metido todo el tiempo dentro del arco contrario, entregando pelotas para que los otros anotaran los goles. 'No había nada qué hacer porque ellos eran los dueños del balón'".

Pero otra cosa era en los encuentros callejeros donde los ocho hijos del celador Dos Santos eran todos dueños del balón. Aquí Manuel jugaba en el puesto que entonces le gustaba más: puntero izquierdo. "Amadeo —cuenta Garrincha—, el mayor, compró una pelota y ocho camisetas cuyo valor hubo que pagárselo por pequeñas cuotas semanales porque él tampoco tenía dinero suficiente para pagar en el almacén.

"Más de dos años nos duraron la pelota y las camisetas y más de dos años estuve pagando las cuotas, pero todo este tiempo jugué en la punta". En 1951 el Sport Club América fue llevado a Río de Janeiro para jugar contra otro equipo de quién sabe qué otra fábrica de camisas. Pero da la casualidad —no hay vida de personaje famoso cuya leyenda no esté llena de casualidades— que este encuentro, sin ninguna importancia, fue pitado, y por razones que es mejor no averiguar ahora porque se estropearía la magia de la leyenda, por Arití, uno de los árbitros más famosos del campeonato carioca.

Arití vio al pequeño Manuel, que a los 16 años seguía siendo muy pequeño para sus años, tragarse la cancha, tragarse los tarajallones del equipo contrario y tragarse el aire durante los 90 minutos con su increíble velocidad y el malabarismo de sus piernas manetas. Arití, como todo arbitro y contrariamente a lo que se cree, tenía su equipo preferido. Y habló a los dirigentes del Botafogo de este pequeño fenómeno del fútbol.

Los dirigentes del Botafogo, y ésta es quizá la única muestra de inteligencia que dieron durante los 13 años que Garrincha vistió la camiseta a rayas negras y blancas del equipo, no perdieron de vista al defensa —mediocampista— puntero de Pau Grande. Y un domingo de 1953, Manuel Dos Santos hacía su primer encuentro profesional en Río de Janeiro jugando en la punta izquierda del Botafogo contra el Flamengo. Resultado final: Botafogo 3; Flamengo 1. ¿Y Garrincha? Anotó dos goles. El improbable cosedor de mangas de Pau Grande había iniciado una carrera pocas veces igualada en la historia del fútbol, y el Brasil comenzaba a vislumbrar a uno de los hombres que llevaría los colores del país a conquistar dos campeonatos mundiales consecutivos.

"En Pau Grande —dice inicialmente— aprendí tres cosas: a ser humilde, a coser y a jugar al fútbol; en ese mismo orden".




Siempre los dirigentes

De sus 13 años en Botafogo, Garrincha guarda un contradictorio recuerdo: a la institución, Botafogo, la venera, pero a sus dirigentes no les guarda ningún afecto. Aunque tampoco rencor, pues este sentimiento no entra en su inventario.

Con Garrincha, el Botafogo fue tres veces campeón del torneo carioca y dos veces campeón del Brasil. En su primer año de profesional empató con el paraguayo Benítez, el primer puesto en la casilla de goleadores con 33 anotaciones.

Su vinculación al Botafogo termina en 1965. Garrincha tenía una rodilla lesionada y varias veces jugó anestesiado para que no perdiera su cuadro. Los dirigentes insistían en que se sometiera a la operación con el médico del equipo; Garrincha prefería a su médico particular, en quien tenía más confianza: la diferencia era solamente de 50 dólares. Los dirigentes se obstinaron. Garrincha pagó de su bolsillo la operación y se largó del Botafogo. "Cuando Amarildo se fue a Italia, los directivos le dieron un gran banquete; a mí no me dijeron ni adiós. Así son siempre los dirigentes en todas partes: les interesa la empresa, los hombres que la hacen posible no valen nada para ellos.

"Al Botafogo como institución le debo mucho, a sus dirigentes nada: ellos me deben a mí".

ACS: ¿Qué quiere decir "Garrincha"?

Garrincha: "Es un pájaro muy veloz, pero no es nada, no es un pájaro fino. No hace nada".

ACS: ¿Como la golondrina?

Garrincha: "No, no; la golondrina tiene clase; se la menciona mucho. No, éste es un pájaro maluco. No hace nada; es un pájaro pobre, pero muy veloz, más veloz que cualquier pájaro".

ACS: ¿Como el cucarachero?

Garrincha: "Tal vez sí. No lo conozco, pero debe ser así como usted dice. Mire: el garrincha es como yo".

En Pau Grande al inquieto Manuel que a los cuatro años no debía levantar mucho del suelo, le encantaba ir a cazar pájaros con su honda. A esa edad andaba por entre el monte "como una exhalación del infierno", decía su hermana Rosa Dos Santos, la mayor. Un día entró corriendo a su casa con un pájaro todavía aleteando en sus pequeñas y regordetas manos morenas. Manuel no sabía qué había cazado. Rosa le dijo: "Es igualito a ti, vuela mucho, pero no sirve para nada: es un garrincha". Manuel lo curó y lo conservó por mucho tiempo y nadie recuerda hoy qué se hizo el garrincha que perpetuó su nombre en uno de los mejores jugadores del mundo. Pero a este Garrincha sí lo recordará siempre la historia del deporte.



Bogotá, 1954

El recuerdo de Colombia es para Garrincha una mezcla de alegría y de mucha tristeza. Su primer partido internacional lo jugó en Bogotá contra Millonarios, el gran Millonarios de Rossi, Cozzi y Pedernera, que fue vencido por Botafogo dos por cero. Fue su alegría ganar el primer encuentro que jugaba fuera del Brasil. Pero al regresar a Río encontró que su hermana menor, Teresa, de tres años, había muerto ese mismo domingo que él jugaba en Bogotá. El 8 de agosto del mismo año, contra Santa Fe, y Botafogo volvió a ganar, esta vez dos por uno. Fue calificado por El Tiempo como el mejor de los visitantes. Elaboró, aunque no finalizó, el gol del triunfo.

"Se acostumbra uno a todo —dice Garrincha—, a lo bueno y a lo malo".


Chile, 1962

Se jugaba la Copa Mundo en Santiago. El encuentro Brasil-Chile comienza muy fuerte y sigue peor. Se juega duro. El público hostiliza constantemente a los brasileros. Los chilenos consiguen el primer tanto y las graderías se enloquecen. Pelota al centro. Pelé a Vavá. Se escapa Garrincha con el pase de Vavá, y anota de un tiro violento. Quince minutos más tarde recoge una pelota de Nilton Santos en el medio campo. Pica la pelota y rebasa a la defensiva chilena para fusilar al guardavallas. De las graderías energúmenas vuela una botella; Garrincha cae al suelo bañado en sangre. Lo llevan a la clínica y no puede volver al partido. "Salí riéndome. Les gané yo solo a los chilenos 3-1. ¡3 a 1! Sí. Dos goles y un botellazo que también se cuenta".



Los goles

"Se preocupan mucho de quién hace los goles en el fútbol, pero éste es y debe ser un juego de conjunto. En la cancha todos somos iguales. Detrás del que hace los goles está siempre alguien, otro jugador que no se ve y que no sale en los periódicos. Está el resto del equipo. Para mí, por ejemplo, que he anotado muchos goles, el mejor partido que creo he jugado en mi vida, fue en Chile contra Rusia, y no hice ningún gol".


Suecia, 1958

De Suecia, característicamente, Garrincha no habla de la primera Copa Mundo en la cual participó a los 23 años y de donde Brasil regresó campeón con el equipo que repetiría la hazaña cuatro años más tarde en Chile. Lo que más le divirtió fue la ceremonia final, cuando el rey Gustavo Adolfo le regaló a cada uno de los once titulares un reloj de oro.

"Una tarde, dos años después, al terminar un partido en el Maracaná, descubrí que me habían robado el reloj. Me reí tanto pensando qué diría el rey de Suecia al enterarse de que yo había perdido su reloj".


Inglaterra, 1966

En Inglaterra, para Garrincha sucedió lo que parecía imposible que sucediera: Brasil fue eliminado. En una frase define el resultado: "Nos masacraron". La selección brasilera que fue a Inglaterra, según Garrincha, no podía perder. Tenía todos los elementos y condiciones para lograr el tercer campeonato mundial para el Brasil. Pero perdieron.

ACS: ¿Por qué perdieron?

Garrincha: "Todos los equipos jugaron contra nosotros; éramos el equipo para derrotar".

ACS: ¿No jugaron fútbol?

Garrincha: "No nos dejaron jugar fútbol. Nos armaron una verdadera cacería humana. Pelé fue virtualmente cazado. Fue perseguido hasta que lo inutilizaron. Las películas lo muestran claramente".

ACS: Esa es la excusa. La realidad es otra. El fútbol, mezcla del sistema rioplatense y de la velocidad en el manejo de la pelota sin fortaleza en los jugadores, sin físico para arrolar en el ataque y romper en la defensiva, a base siempre de estatura y rudeza más que de habilidad, la organización de los avances contrarios, el fútbol sin atletas, que es el fútbol suramericano, hizo crisis en Inglaterra. La selección brasilera no estaba preparada para esta nueva modalidad del fútbol.

Garrincha: "No lo esperábamos. No estábamos preparados para un juego tan sucio. Quisimos jugar fútbol y no nos dejaron".

ACS: ¿Usted diría que la selección que fue a Inglaterra era lo mejor que podía presentar el Brasil en ese momento?

Garrincha: "No sé si era lo mejor o no, pero debíamos ganar. La otra realidad, como usted dice, no salió a jugar a la cancha: la realidad de la ineptitud de los dirigentes, que los llevaron. Todo el mundo intervino en la selección del equipo, en su preparación, en su dirección. Con decirle que fuimos a Inglaterra 22 jugadores y 22 dirigentes".



Pelé

Garrincha conoció a Pelé en 1956, cuando se enfrentaron por primera vez los dos más grandes jugadores del fútbol del Brasil, en un encuentro entre el Santos y el Botafogo. Ganó el Santos 4 a 1: Pelé hizo los cuatro goles.

ACS: ¿El rey Pelé?

Garrincha: "No somos reyes. Somos jugadores de fútbol profesional. Somos, ya le dije, payasos. Todos somos iguales.

"Yo soy igual a Pelé".

ACS: ¿Los goles?

Garrincha: "Detrás de cada gol de Pelé está uno de nosotros, uno del conjunto. El público aplaude a uno, no a todos. Es el fútbol. Lo de los reyes lo inventan los periódicos".


El mejor: Todos

Para Garrincha, todos los jugadores son iguales: todos son sus amigos. Pero si se le insiste se van conociendo sus preferencias, aunque no duran. Son cambiantes para acomodar a todos. Garrincha parece médico. No habla mal de ningún colega, y al final de la conversación se vuelve lo mismo: "todos somos iguales". Pelé es como Amarildo, Amarildo como Tostao, Garrincha como Pelé, y Ayrton como Garrincha. Pero una cosa se saca en claro: el jugador extranjero que más admira es a Yaschin, el guardameta ruso. Y de los brasileros a Zizinho. Desde pequeño su ídolo ha sido Zizinho. Su gran ilusión era la de jugar al lado de él. Solamente una vez realizó ese sueño en un encuentro amistoso entre Brasil y Paraguay en el Maracaná en 1955. Su mayor satisfacción fue la de servir las pelotas con que Zizinho hizo los goles esa tarde. "Se cambiaron los papeles: ahora Zizinho es hincha mío".

Pero se vuelve lo mismo: Nilton Santos, Vavá, Valentín, Boby Charlton, todos son iguales. Estoy seguro de que si a Garrincha se le pregunta qué le parece "Memuerde" García, dirá que es lo mismo de bueno que Pelé.



Júnior, 1968

Para Garrincha, el Júnior de este año con los jugadores que tiene, no debe perder. Un equipo cuya delantera hace siempre más de dos goles, tiene que ganar el partido, pero en el Junior todo es diferente. "Tal vez, dice Garrincha, pero ese equipo no puede perder este campeonato". Se habla de Marinho Rodríguez de Oliveira, a quien los directivos del Junior no supieron aprovechar. Marinho como director técnico del Botafogo es muy conocido de Garrincha. "Es un gran entrenador, es de los mejores entrenadores que he conocido. Sabe mucho de fútbol y maneja muy bien su equipo en la cancha. El Junior no sabe lo que perdió". Sí sabe, pero le da lo mismo: los entrenadores no llenan estadios.

ACS: ¿Qué le gustaría hacer cuando deje el fútbol?

Garrincha: "No sé. Tal vez entrenador. Pero pienso que no sirvo para eso. Un entrenador tiene que ser duro y yo soy muy buena persona y no puedo ser duro con nadie. Con el entrenador se cometen injusticias. El jugador se juega su carrera él solo en cada partido. El entrenador se la juega en cada partido también, pero se la juega once veces con los once jugadores".

Garrincha parece ser sincero cuando dice que es totalmente desinteresado. "El dinero no hace la felicidad", dice como recordando la frase de una película romántica o de vaqueros que es lo que más le gusta hacer por las noches. "Soy un hombre casero; las películas me gustan en la televisión".

ACS: ¿Por qué vino a jugar a Colombia? ¿No sería por el dinero?

Garrincha: "No".

ACS: Entonces, ¿por qué no juega en Brasil?

Garrincha: "En Río no me dejan tranquilo. Yo soy mucha noticia. Yo vendo muchos periódicos y todos los días tienen que hacer una historia nueva sobre nosotros. Que si maté a Elsa y me suicidé. Que si mi primera esposa me va a meter a la cárcel. Que si dejo a Elsa. Que si Elsa me deja a mí. A nadie le interesa cómo juego al fútbol, sino lo que hacemos Elsa y yo".

ACS: ¿Pero a usted le molesta eso?

Garrincha: "No, a mí no. A mí no me importa. Pero a Elsa sí. Se pone muy brava cuando hablan mal de mí en la televisión. Es mejor aquí en Barranquilla.

ACS: ¿Cuándo viene Elsa?

Garrincha: "Elsa no viene; yo me voy".

ACS: ¿Cree que usted y Elsa ayuden a vender periódicos en Colombia?

Garrincha: "No sé. ¿Usted qué dice?"

ACS: Creo que no. Sigamos hablando de Elsa.




Nota final: Cuando murió Garrincha lloró todo Brasil y el mundo del fútbol perdió a quien fue un mago del balón y posiblemente el mejor extremo derecho que ha habido nunca.

Cuando era pequeño (le apodaron Garrincha que quería decir pajarito feo e inútil) sufrió poliomielitis y los médicos le dijeron que nunca podría andar con normalidad; de hecho era zambo (tenia los pies girados 80 grados hacia dentro) y tenia una pierna 6 cm. más larga que la otra, pero se equivocaron, y esas piernas le sirvieron para ser el rey del regateo (amagaba hacia el centro y se iba por la derecha).

Nunca nadie ha tenido la valentía de hacer los regateos, las fintas, los amagos y las jugadas hasta la línea de fondo que hizo Garrincha. Tenía una clase individual prodigiosa y aprovechó la banda derecha como nadie. Daba igual el marcador que le pusieran, Garrincha siempre le regateaba una, dos o tres veces antes de poner el balón al compañero mejor colocado.

Jugó 60 partidos con la selección brasileña, esa selección que nunca perdió con él y Pelé en el campo. Debutó como profesional en el Botafogo, con 20 años, con el que llegó a marcar 232 goles (el día de su debut ya marcó 3). Por aquella época los partidos contra el Santos de Pelé eran memorables.

Sus problemas con el alcohol y las mujeres le llevaron a la decadencia futbolística. Se vio envuelto en un escándalo cuando dejó a su mujer y a sus 8 hijos para casarse con la cantante Elsa Soarez. También tuvo problemas con impuestos. Su muerte se produjo el 20 de Enero de 1983 en Río. Aquel día el llamado por muchos "Pájaro Cantor" no dejó de cantar para todos los buenos aficionados al fútbol, quienes aun le recuerdan como un mito.




GARRINCHA


GARRINCHA

Alguno de sus muchos hermanos lo bautizó Garrincha, que es el nombre de un pajarito inútil y feo. Cuando empezó a jugar al futbol, los médicos le hicieron la cruz, diagnosticaron que nunca llegará a ser un deportista este anormal, este pobre resto del hambre y de la poliomelitis, burro y cojo, con un cerebro infantil, una columna vertebral hecha una S y las dos piernas torcidas para el mismo lado.










Nunca hubo un puntero derecho como él. En el Mundial del 58 fue el mejor de su puesto. En el Mundial del 62, el mejor jugador del campeonato. Pero a lo largo de sus años en las canchas, Garrincha fue mas: él fue el hombre que dio más alegrías en toda la historia del fútbol.
Cuando él estaba allí, el campo de juego era un picadero de circo, la pelota un bicho amaestrado, el partido, una invitación a la fiesta. Garrincha no se dejaba sacar la pelota, niño defendiendo su mascota, y la pelota y él cometían diabluras que mataban de risa a la gente; él saltaba sobre ella, ella brincaba sobre él, ella se escondía, él se escapaba, ella lo corría. Garrincha ejercía sus picardías de malandra a la orilla de la cancha, sobre el borde derecho, lejos del centro; criado en los suburbios, en los suburbios jugaba.



Jugaba para un club llamado Botafogo, que significa prendefuego, y ése era él; el botafogo que encendía los estadios, loco por el aguardiente y por todo lo ardiente, el que huía de las concentraciones, escapándose por la ventana, porque desde los lejanos andurriales lo llamaba alguna pelota que pedía ser jugada, alguna música que exigía ser bailada, alguna mujer que quería ser besada.
¿Un ganador? Un perdedor con buena suerte. Y la buena suerte no dura. Bien dicen en Brasil que si la mierda tuviera valor, los pobres nacerían sin culo.
Garrincha murió de su muerte: pobre, borracho y solo.


--Eduardo Galeano, escritor uruguayo

martes, 24 de agosto de 2010

EL PASE



Gesto Técnico
Es la actitud y movimiento que adopta el cuerpo al entrar en contacto con el balón (estilo), de manera inteligente y consciente.

Secuencia Técnica
Es la utilización del balón a través de una serie de contactos con él, de dos o más superficies de contacto, de manera predeterminada, secuencial y en gradación.  Con esto deben haber dos acciones esenciales: la primera es la toma de decisiones, y la segunda es con cada contacto con el balón, saber hacia dónde lo tengo que dirigir (orden preestablecida).  Con lo anteriormente expuesto queda en evidencia que la secuencia técnica es el inicio del control orientado.


2. El Pase
      

--El pase es dar o entregar el balón al compañero en las mejores condiciones que el juego lo permita.  Algunas características del pase es que debe ser rápido, preciso, oportuno, veloz, al compañero.  El pase lo clasificaremos de acuerdo a la trayectoria, a la distancia, etc.

--El pase es el principio del juego colectivo y nos permite llegar al objetivo previsto en el menor tiempo posible.

--El pase es la explotación de la posesión al transferir el balón de un compañero a otro. Los pases pueden ser ofensivos o defensivos por naturaleza. Sin importar su propósito, los pases siempre son ejecutados con el deseo de mantener la posesión del balón.



--Saber golpear un balón no es suficiente para ejecutar un buen pase. Es necesario una visión espacial de los compañeros, los adversarios, el campo y la situación de juego. Es por esta razón que el entrenamiento se debe hacer en función de las factores reales del juego, procurando que el jugador tenga en cuenta estos aspectos a la hora de ejecutar un golpeo.
--La pierna activa es la que ejecuta el movimiento y contacta con el balón, mientras que la pierna pasiva es la pierna de apoyo, y su función es la de mantener el equilibrio en el momento de la acción.



--El fútbol es, por encima de todo, un juego de conjunto en el que el pase constituye la forma de enlazar las jugadas para conseguir la finalidad suprema, que es el gol. De ahí podemos deducir que difícilmente se logran buenas jugadas si los jugadores se pasan mal el balón. En el pase intervienen dos factores fundamentales: el toque en el golpeo del balón y la recepción del mismo. Hay varias maneras de golpear el balón para realizar un pase, según cual sea la zona del pie que contacta con el esférico.



--Según las estadísticas se ha podido comprobar que el interior del pie es la superficie más utilizada por los futbolistas, seguida del empeine, la parte externa y la cabeza.

Un ejercicio: Los diez pases.

Consiste en que dos equipos se enfrentan en un espacio delimitado, con el objetivo de mantener la posesión de la pelota durante el mayor tiempo posible sin que el otro equipo la toque, en función de la destreza de los participantes se puntuará según el número de pases (a más destreza más pases tendrán que dar para puntuar).



Este juego permite trabajar aspectos técnicos y tácticos concretos introduciendo variantes, pues siguiendo una estrategia global modificada podemos, por ejemplo, limitar los pases a sólo pases con el interior si queremos mejorar el pase corto, obligar a que el balón pase por lugares separados si queremos trabajar la amplitud de juego, y así multitud de diferentes variantes que posibilitan trabajar muchos aspectos partiendo de una misma lógica, un mismo espacio y un mismo grupo de jugadores.

TIPOS DE PASES

Pase a un compañero (corto, largo):


El pase exacto a los pies es recomendable a distancia corta. Los jugadores más avanzados apuntarán al perfil fuerte (pierna hábil) de su compañero. Cuando se pasa a un compañero que tiene marca, el balón debería dirigirse al pie que está más lejos del marcador. 


Pase a un espacio vacío:


El jugador sin el balón debe iniciar el pase haciendo una carrera al espacio libre. El transportador del balón tiene que mirar alrededor y mantener comunicación verbal para seguir los movimientos y avances de sus compañeros. 
El jugador que hace el pase debe tener presente la marcha y orientación del receptor elegido, y calcular y dirigir el pase de manera acorde. El momento correcto y la precisión son esenciales.

En realidad quien ordena el pase es el jugador que lo va a recibir y aprovechar. 
Saber ver el espacio libre a ocupar es una habilidad del lanzador.


Pases en Pared:
Los pases uno-dos o pases de pared son combinaciones en donde uno de los jugadores atacantes hace el pase a un compañero que se libera de la marca a un espacio libre. El jugador que recibe el balón lo tira con un toque al espacio en frente del primer atacante. Los pases de pared pueden a menudo desequilibrar a las defensas lentas. Las mejores oportunidades de pases de pared ocurren en el área grande, mientras el balón es jugado adentro y hacia fuera. La única forma de detener un pase de pared sería con una fuerte y cuidadosa marcación en donde cada defensor siga a su marca en vez de al balón. Estar junto al atacante, cuyo trabajo es hacer el centro a su compañero es otra forma de interrumpir esta jugada. Eso sin embargo requiere intuición, fortaleza, velocidad y sólo es posible cuando el primer pase es lento.

Doble pared: 
Estos tipos de combinaciones son lo mismos que los uno-dos, excepto que hay un pase extra. Note que todos los pases son hechos con un sólo toque.

Pases en Profundidad
:

Generalmente son los que causas más estragos en la defensa contraria. Los pases de profundidad se ejecutan por lo general sin un toque de preparación y requieren buena coordinación de tiempos y movimientos. El movimiento del balón lleva a la apertura de líneas de pase. Una defensa organizada se moverá como una sola unidad, de acuerdo al balón. Si se les da el tiempo adecuado, se ajustarán, siendo casi imposible superarlos con el balón. Sin embargo, si el balón es jugado a lo ancho de la formación defensiva, las oportunidades de pases de penetración van a surgir hasta que los oponentes se reacomoden. En la práctica, el movimiento del balón puede restringirse por la presión del contrario. Por lo tanto, nuestra atención no sólo debe estar en penetrar la defensa sino también en evitar la presión directa del contrario.
 
Los pases de profundidad son muy difíciles de desarrollar, especialmente de larga distancia, debido a la concentración del contrario. Entonces, con el objeto de que sean posibles los pases de profundidad, el balón debe centrarse horizontalmente en frente de la línea defensiva. 

Hay dos factores que debemos considerar –crear espacio en frente de la defensa contraria, o si ya lo hay, explotar ese espacio. La generación del espacio se puede hacer con un atacante falso que saca a su marcador de la jugada. En el mismo momento otro jugador recibe el balón y lanza un pase de profundidad, si la defensa contraria no ha adivinado la combinación. Aquí viene la parte complicada, que es leer la jugada que piensa hacer el otro atacante. En el momento que el distribuidor en la mitad del campo está por recibir el balón, los atacantes deben iniciar sus carreras de penetración. 

Pase en diagonal:
Rompe defensa en línea.

Pase hacia atrás: 
Generalmente rompe línea defensiva e incluso alienta un contraataque.